La tarta del presidente es el primer largometraje de Hasan Hadi. Una joya, un auténtico descubrimiento, una excepcional ópera prima rebosante de vida.
Se remonta a los recuerdos del director en Irak, bajo el régimen de Sadam Huséin. Como el explica, »
Todos los años, nuestro profesor entraba en clase con un cuenco y nos pedía que pusiéramos nuestros nombres en él. Después lo echaba a suertes y el alumno elegido tenía que preparar la tarta de cumpleaños del presidente. Luego se elegía a otros alumnos para que se ocuparan de la fruta, la decoración, los productos de limpieza, las flores… Un año, me eligieron a mí para llevar las flores. Creo que aún conservo una foto mía con el ramo en la mano y recuerdo el alivio de mi familia: solo tenía que encontrar las flores. Por supuesto, en aquellos días, la corrupción estaba en todas partes debido a las sanciones. Bastaba con hacerle un favor al profesor -arreglarle la bicicleta, cortarle el pelo- para librarse de la lotería. Y entonces sobrevivías. Pero si no podías hacer eso, tus posibilidades disminuían»
Durante el Irak de los años 90 la pequeña Lamia recibe esa misma misión de preparar una tarta con motivo del cumpleaños del presidente Sadam Huséin. Acompañada por su amigo Saeed y su gallo Hindi a cuestas, recorre Bagdad en busca de los ingredientes, viviendo una serie de peripecias que alterarán por completo su vida cotidiana.
