Intérprete de conferencia durante la presentación de Prakash Nair en el Colegio Montserrat

Prakash Nair es un revolucionario arquitecto hindú que ha creado las llamadas escuelas del siglo XXI. Esta semana ha visitado el innovador Colegio Montserrat para compartir su experiencia en este campo.

La innovación arquitectónica no ha sido su única aportación, se le conoce también por su propuesta de aprendizaje centrada en el estudiante, a diferencia del modelo tradicional, que se centra en el profesor. Según Nair “un puñado de estudiantes va a la escuela a ver cómo trabajan los adultos”.

Nair nació y estudió en India, pero su experiencia en la construcción de escuelas la adquirió en Nueva York, en la década de los ochenta, donde empezó a interesarse también por lo que ocurría en las aulas.“Me encontré con que para avanzar en el siglo XXI necesitamos un sistema educativo distinto. Necesitamos uno que no cree un estándar sobre lo que cada alumno debe aprender, sino una educación a medida para cada alumno, ya que no hay dos estudiantes que acaben haciendo lo mismo en la vida”.

Actualmente, Prakash Nair es presidente de la Fielding Nair Internacional (FNI), una importante, e innovadora, empresa de planificación escolar que trabaja bajo el principio de diseñar edificios que mejoren la educación y se integren a la comunidad. La FNI ha diseñado escuelas en 43 países, en seis continentes, con el compromiso de “inspirar, informar y comprometer a las comunidades locales a realizar su visión de futuro”.

Entre las propuestas en materia de innovación educativa, que Nair ha formulado, destacan: personalizar la educación, integrar grupos pequeños con estudiantes de distintas edades, crear comunidades de aprendizaje, que el aprendizaje sea multidisciplinario, cooperativo y basado en proyectos, la tutoría entre compañeros, el uso de la tecnología, el aprendizaje al aire libre, el involucramiento de los padres y la posibilidad de que la escuela sea usada por la comunidad después de clases, son algunos de los planteamientos.

El trabajo arquitectónico de Nair se caracteriza por techos altos, espacios abiertos, sin paredes, donde circula el aire de manera natural, con mucha luz, un contacto directo con la vegetación, y los espacios al aire libre acondicionados para conversar, reunirse y jugar. Estos espacios tienen la intención de que los alumnos aprendan a través de cuatro procesos, enumerados por Nair:

  1. La fogata, en el campamento, donde una persona le habla a otras;
  2. De par a par, aprendiendo unos de otros;
  3. En la cueva, a donde llevamos la información que obtuvimos previamente;
  4. En la vida, es decir, implementando las ideas que escuchas y aprendes.

Esos procesos de aprendizaje dan pie a 20 formas distintas de aprender, entre las que se encuentran: el trabajo en equipo, uno a uno con el maestro, las clases, a través de la realización de proyectos, la tecnología móvil, contando historias, y mediante el arte o el juego. Sin embargo, el arquitecto cuestionó a la multitud que lo escuchaba, cuántas de estas actividades son posibles al interior de las aulas; solamente una o dos.

 

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