Por la puerta grande

DSC_0257Este año viene con fuerza, después de dar vida a un arquitecto de fama mundial,  a varios directores de las Escuelas Pías y a una monja agustina de la República Democrática del Congo hoy me ha tocado algo especial. Y a pesar de que era domingo, a pesar de que eran las 8 de la mañana, he cogido el tren ilusionada camino a Barcelona. No todos los días tengo la oportunidad de interpretar a alguien de la categoría humana y profesional como es Vivianne Reding,  vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Justicia, Derechos fundamentales y Ciudadanía…

Presentación

PresentaciónMe llamo Silvia Palá y soy intérprete de conferencias desde 1992. Mi primer trabajo fue nada más y nada menos que durante los Juegos Olímpicos de Barcelona. Para mí fue un orgullo participar desde un punto de vista profesional, ya que me permitió compaginar dos cosas con las que disfruto enormemente, el deporte y la buena vida con mi profesión de intérprete.

Durante los primeros años quería ser todas y cada una de las profesiones que compartía desde la perspectiva de la cabina de interpretación. De este modo, después de contagiarme del entusiasmo de los deportistas que nos representaban y soñar con ser olímpica en vela ligera llegué otro día a casa decidida a convertirme en la mejor coach. En respetada cirujano infantil. En la más eficiente ortodoncista. En la reconocida directora de una editorial. En fabricante de salvaescaleras. En modelo de alta costura. En conductora de la nueva línea de metro. En actriz, en escultora. En enfermera. En presidenta de un consejo de administración.

Pronto me di cuenta que me resultaría imposible abarcar tanta profesión y decidí dejarme llevar y disfrutar  poniendo voz a todas esas personas que he tenido el privilegio de interpretar y llevarme a casa un poquito de cada una de ellas. Porque no puedo negar que todos y cada uno de mis clientes dejan en mí algo de su persona.

Hasta hace poco no había sentido la necesidad de estar presente en la red. El boca a boca funciona a las mil maravillas, pero no podemos negar que vivimos en una era tecnológica y hay que estar ahí, conectado, y la posibilidad de contar con un apartado más personal en el que pueda contaros algunas de las cosas que voy haciendo me atrae enormemente.

Cada año la mimosa que veo desde mi ventana se reinventa para ofrecerme todo su esplendor. Me anuncia la llegada de la primavera. Es una flor tan efímera que hay que disfrutarla apasionadamente, ese color tan intenso y ese aroma embriagador dura tan sólo unos días, que suelen ser de relativa calma profesionalmente hablando. Así que aprovecho para leer, cocinar, disfrutar de mi familia y de mis amigas y coger fuerzas para la temporada que viene…